Jaycee Carroll: «La misión mormona me hizo fuerte en la cancha»

Fuente: Periódico «El Mundo».
Fecha: 12/05/2016
Autora: TERESA GARCÍA ALONSO – @tsagarcialonso


«¿Pero tú no puedes estar enfadado, Jaycee! ¡Que eres mormón!», cuenta Carroll que le dijo un compañero de vestuario una vez que le pilló con el gesto torcido. Y es que cuando la sonrisa del escolta del Real Madrid se borra momentáneamente, todos a su alrededor se alarman.

Jaycee Carroll, junto a su mujer Baylee y sus tres hijas (12/05/2016)
Jaycee Carroll, junto a su mujer Baylee y sus tres hijas (12/05/2016)

Hace algunos meses, Carroll abandonó la cancha enfadado, un estado que no va con su carácter habitual. Poco después, con la misma velocidad con la que ataca y alcanza el aro contrario, se disculpó en su cuenta de Twitter por su comportamiento. El recuerdo de sus dos años de misionero de la religión mormona en Chile valieron para que el jugador norteamericano recobrara su templanza y pusiera en marcha el motor que le hace meter esos triples: estar agradecido por lo que es y por lo que tiene. «En un segundo todo puede acabar. Debes valorar cada momento de tu vida», afirma.

El baloncesto le trajo a Europa en 2008 y, tras pasar por el Teramo Basket en Italia y elGran Canaria, fichó en 2011 con el Real Madrid, club con el que ha ganado una Euroliga, dos Ligas ACB, y cuatro Copas del Rey. A sus 33 años, el nativo de Wyoming (16/04/1983) es el tirador más temible del equipo blanco.

VALOR DE LA FE

Para nadie es un secreto que Jaycee Carroll es mormón. Su devoción es de sobra conocida entre sus fans y amantes del baloncesto. Por su personalidad discreta y humilde, apenas predica ningún detalle de su vida, pero cuando le preguntan por el secreto del buen hacer del que hablan sus amigos, sólo atina a achacarlo a su fervor religioso: «Mi experiencia como misionero me enseñó a servir a las demás personas y me hizo comprender la importancia de la disciplina, el esfuerzo,… ¡y la perseverancia!». Jaycee explica cómo, durante el tiempo que estuvo sirviendo y extendiendo la palabra de la fe, sólo 10 de cada 1.000 personas le abrían la puerta de casa para escucharle. «¡Aprendes a ser fuerte y constante para poder vivir con esta estadística!», exclama el jugador entre risas.

«Un dato que muchas personas desconocen de los mormones -explica- es que la decisión de irte dos años de misionero es personal y no algo obligatorio en nuestra religión». Durante su etapa en Santiago de Chile, vivió prácticamente incomunicado. Se levantaba a las 6:30 de la mañana para estudiar los textos sagrados y salir a la calle para compartir su fe con quien se encontrara por el camino y aceptara la propuesta. «Me llamo Carroll y me gustaría compartir el mensaje de Dios contigo y con tu familia», decía al presentarse.

Tras escuchar al joven americano, la familia debía sellar un compromiso con él, ya sea para leerse un capítulo de sus libros de la Iglesia o para poner en marcha alguna acción a favor de los más necesitados.

Carroll vivió, durante este tiempo, ajeno a las noticias. Sólo le permitían hablar con su familia dos veces al año. Pero este aislamiento y bajada de revoluciones de un chaval de apenas 19 años, no le impidieron regresar a casa para ingresar en el equipo de baloncesto de la Universidad de Utah y convertirse en el mayor anotador de la historia de la institución. «Recomendaría a todos los jóvenes con potencial y con una carrera deportiva de élite por delante que pasaran por la experiencia que viví. Es una oportunidad para olvidarte de ti, de tu éxito. Una ocasión de oro para pensar y servir a los demás con la mejor versión de ti mismo», describe Carroll.

Hoy, la estrella de Utah forma parte de una de las plantillas de baloncesto más cotizadas fuera de la NBA y se ha convertido en una pieza determinante en el equipo madridista. Su disciplina en los entrenamientos y preparaciones marca la diferencia.

Además de la tradicional siesta previa al partido, Carroll confiesa que, antes de salir a jugar, trata de calmarse y concentrarse en el vestuario con la lectura. «Ahora estoy leyendo la biografía de John Stockton, una estrella de los Utah Jazz que consiguió el récord de asistencias y robos de balón en la NBA», cuenta. Contemplándole sereno con su libro de Stockton en las manos sentado frente a su taquilla, resulta complicado de creer que, pocos minutos después, pueda transformarse en el torbellino del Barclays Center de Madrid.

LA FAMILIA

Su mujer Baylee -a quien como en las películas americanas conoció en sus años de universidad cuando ella era animadora- reconoce la parte de culpa que tiene la religión en el éxito de su marido. «Jaycee se levanta todos los días, lee El Libro de Mormón y reza -cuenta-. Esta costumbre le ayuda a mantenerse concentrado y motivado». Para su incondicional compañera, es el amor que tiene por todo, y no sólo por el baloncesto, lo que hace tan especial a Carroll. «En una ocasión, Laso, su entrenador, contó que si cuando sus hijos crezcan acaban pareciéndose a Jaycee, sentirá que habrá triunfado como padre», narra orgullosa al lado de un Jaycee sonrojado.

España tiene alrededor de 43.000 miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones. Fundada por un estadounidense llamado Joseph Smith, 15 millones de feligreses profesan su fe en todo el mundo.

Con una representación minoritaria en comparación con otras religiones, el conocimiento que tenemos sobre ella es muy escaso. «Algunos de mis compañeros tienen curiosidad y me hacen preguntas», dice Carroll.

DE GRANJEROS A URBANITAS

Desde que llegó al Real Madrid, compañeros como Felipe Reyes se han convertido en un gran apoyo para un joven matrimonio que apenas había salido del rancho de Utah hasta que el baloncesto profesional llamó a su puerta. «Para nosotros, lo más duro ha sido pasar de un pueblo granjero de apenas 12.000 habitantes a una gran ciudad como Madrid», señala el joven matrimonio.

Después de siete años viviendo en España, y con tres niñas nacidas en el continente europeo, Carroll confiesa que todavía están acostumbrándose a nuestros horarios y que se ha enamorado de nuestras sabrosas comidas y largas sobremesas. «¡Yo todavía no!», exclama su mujer, Baylee, entre risas.

Para los Carroll, no hay un American Dream sin un Spanish Dream. Por esta razón, han creado el canal de Youtube #teamcarroll, donde el quinteto comparte cómo vive una familia americana en Europa.

La artífice del divertido espacio es la propia Baylee, quien llena de vitalidad, disfruta presumiendo de todas las cosas buenas que tiene vivir a un par de horas de avión de Roma o de París.

Con un padre superstar del baloncesto y una madre ex cheerleader, cuesta imaginarles sentados en el sofá jugando a los videojuegos. «Tenemos una regla en casa: después del colegio, siempre nos obligamos a hacer alguna actividad física», afirma Baylee. «Yo, desde pequeño probé y disfruté muchos deportes antes de decantarme por el baloncesto profesional, y quiero que mis hijas también lo hagan y se diviertan como yo lo he hecho», apostilla Carroll.

La religión y la reflexión también se cuelan en la semana de esta familia americana conservadora. Los lunes, cuenta Jaycee, tienen la Family Home Evening, donde se juntan los cinco, hablan de la fe y le preguntan a sus hijas cómo reaccionarían ante determinadas situaciones. «Es increíble lo que puede llegar a responder una persona tan pequeña», explica el jugador. «Nuestras conversaciones no van sólo sobre asuntos religiosos. Queremos que aprendan a relacionarse con las personas», añade Baylee.

Puede que no se permita estar enfadado por ser mormón o simplemente porque es consciente de que no merece realmente la pena. En los malos momentos, el jugador madridista recuerda que siempre existen cosas más importantes en la vida. «Es alucinante. Puedo haber tenido un partido malísimo pero, al entrar las niñas corriendo en el vestuario para jugar conmigo, vuelvo a ser otra vez un padre feliz, que es lo que realmente me llena. A ellas les da igual si he metido 30 puntos o ninguno».

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