En el centro
Estelas, como visillos en el viento, ondeando a la luz sugerente de la noche, de luna blanca, serena.
Danzas sutiles, de hojas, en su balanceo rítmico, no previsto.
Vaivén y juego de colores, luces, sombras, texturas de otoño. De primavera en tus ojos, huésped en tu sonrisa.
Sonrisa que surca mis aguas, pacíficas, profundas. De calidez, pintadas en un sueño.
Más allá de tu sonrisa hallarás una garganta, de acantilados sobrecogedores.
Síguela. Te lleva hasta el mismo abismo que guarda la Esencia de todo.
Síguela, escucharás mi latido:
Un soplo pausado, de ligeras corrientes con olor al campo que recorre todas las estaciones de la vida.
Latido lacio, sereno. Que te llama,… como el mirlo a la mañana, como su canto a tus labios.
Mi latido, en tus labios ya.
Laten fundidos en el vacío -custodio de sueños cumplidos- entrelazados en un mismo tronco, enraizados en una misma emoción conectada desde el centro y hacia el centro… De la vida.
La Creación, sentida… en un latido.
© Roberto Sastre Quintano.
Madrid, 23/02/2018