El vuelo y la lágrima

Manto de nubes bajo el sol

 

Lágrimas, para abrir las ventanas al alma. De tu Alma. 

 

Para cruzarte desde vías muertas que nada te aportan, hacia autopistas interiores donde la sensibilidad es dueña y señora del día. Y de la noche. 

 

Lágrimas.  

 

Que son capaces de remover los sedimentos que tapan nuestras banalidades, 

que encubren la verdadera Luz del Alma. 

 

Lágrimas para soñar, para que la inconsciencia acumulada en capas de costras y más costras marchitas remuevan las entrañas… 

 

Para que esas armaduras de mantequilla adopten formas, aquellas que nuestra Creatividad sugiera, las que quiera, las que desee…  

 

Para que despeguen del suelo, al vuelo del pájaro que vuela y vuela, cada vez más rítmico, en una danza imparable que muestra ya vislumbres de un fondo marino impoluto…  

 

El Alma, Despierta…  

¡Ay! Me va la Vida.  

Me llega la Vida mientras la voy brillando… 

 

El vuelo del cóndor… 

El vuelo penetrantemente libre… 

Libre… 

 

Lágrimas, para rasgar la consciencia soterrada. 

 

Lágrimas… para Vivir. 

 

© Roberto Sastre Quintano.

Madrid, 08/03/2018

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